sábado, 9 de octubre de 2010

Negro negocio


Mi nombre es Michael. Estoy vivo desde hace 1 año y moriré dentro de, exactamente, 4. Os preguntareis cómo puedo expresarme y escribir así si sólo tengo un año y también cómo puedo saber el dia en que moriré, no? Os lo explicaré.
En realidad tengo 37 años de los cuales 36 han sido aburridos, sosos, decadentes, solitarios, faltos de muchas cosas, sin alicientes; en parte por mi mentalidad de perdedor, porqué no decirlo, en parte por mi físico (peso 110 kilos). A las mujeres decididamente no les gustan los tipos como yo. No tengo ni he tenido nunca família. Mis padres murieron al año de nacer yo en un accidente de tráfico. No tengo hermanos, ni evidentemente, sobrinos, ni abuelos. Por no tener no tengo ni perro. En esos 36 años de mi vida he tenido algunos amigos, eso sí, pero se han ido casando, teniendo hijos y, por consiguiente, olvidándose de mí. En esos 36 años he tenido una sola novia y me duró un escaso y poco fructífero mes. Fuí virgen 36 años de mi vida, por Dios!. Durante 36 años me pregunté cuándo cambiaría mi suerte y si sería feliz algún dia. Al ver que esto no llegaba, harto de todo, harto del mundo, de la gente, y al borde del suicidio, decidí vender mi muerte.
Puse varios anuncios en aquellas publicaciones escritas que me lo permitieron y en internet. La verdad es que resultaba impactante; el anuncio rezaba: "Ofrezco mi cuerpo a toda clase de torturas y finalmente a mi muerte bajo contrato. Págame ahora y haz conmigo lo que quieras dentro de 5 años, lo que se te ocurra. Pido seriedad. Precio: dos millones de dólares".
Imagináoslo: 5 años de vacaciones, con más dinero del que se puede gastar, viajes, todo tipo de lujos, acción y mujeres. 5 años viviendo a tope, sin ataduras, sin límites, sin nada que perder. Todo esto a cambio de muchos más años que, más que probablemente, hubieran sido tán o más tristes que esos 36, carentes de todo.
La justícia quiso arrestarme y prohibirme hacer ésto, pero mi abogado argumentó que cada cual es dueño de su cuerpo y que no hay ninguna ley que prohíba hacer con él lo que se quiera, en cuanto a mi verdugo, mientras haya acuerdo mútuo no pueden hacerle nada.
Ahora hace justo 1 año que cobré los dos millones de dólares y firmamos el contrato bajo notario. Sé lo que estais pensando, no me puedo escapar ya que llevo un localizador GPS en el interior de mi cuerpo y, por el lugar dónde está, si accediera a él moriría en el acto. Evidentemente mi verdugo, un cincuentón estadounidense forrado, puede morir en estos 4 años. En ese caso salvaría mi vida pero debería devolverle legalmente los dos millones de dólares a su heredero, que es su hijo y socio. El dinero, lógicamente, me lo habría gastado, así que cualquiera de sus matones vendría a por mí para zanjar la deuda con mi vida.
Como os he dicho anteriormente estoy "vivo" desde hace 1 año. Ahora entiendo lo estupenda que puede ser la vida. Ha sido un año increíble. Para nada me arrepiento de lo que hize.
En este tiempo me he comprado un Ferrari, he visitado cuatro de las siete maravillas del mundo, he saboreado manjares exquisitos en los mejores restaurantes del mundo, he conocido a personas realmente interesantes y hasta he estado en la cama con una de las mujeres más deseadas del mundo (sólo os diré que es actriz). Ahora os escribo desde la terraza de un lujoso hotel de Santo Domingo, frente al mar, tomando mojito en compañia de Michele, mi amante, una Dominicana espectacular de veintidós añitos. Esta tarde tengo torneo de golf.
No tengo miedo a la muerte, quiero disfrutar al máximo estos 4 años, sólo pienso en ellos. En realidad tengo miedo a volver a mi anterior vida, solitaria y desgraciada. Por suerte eso no puede ocurrir, no hay nada más allá.

1 comentario:

Esther dijo...

Una idea muy original y creativa la de tu relato.