lunes, 24 de mayo de 2010

La tercera vida




Recuerdo el accidente: un camión abalanzándose sobre mí a mucha velocidad, impacto, estruendo y dolor físico, mucho dolor. De repente todo se nubló, la visión se tiñó de blanco, como si me encontrase en una nube. Entonces el dolor cesó y comprendí, casi al instante, qué había pasado: estaba muerto. Personas vivas se agolpaban alrededor del lugar del impacto, alrededor de mi cuerpo que ahora veía desde otra ángulo, desde fuera de él. Intenté hablarles pero no me escuchaban, fué horrible, quise salir de allí, quise que fuera un sueño, quise despertar de él.
En cuanto pude te busqué, escuché tu voz, tu llanto, estabas llorando por mi pérdida en nuestra casa, tiraste el teléfono al suelo, pude sentirlo. Y aquí estoy ahora, a tu lado, como siempre, intentando comunicarme contigo, pero es inútil, imposible, no puedo, soy incapaz.
Ahora sé que existe una tercera vida, pero es tan diferente!. La primera la pasas en el vientre de tu madre, a la espera, dormido; luego naces y empieza tu segunda vida, en la tierra; y luego, es decir, y ahora, muero y me convierto en esto. Soy un gas? Una sombra? Un efluvio?. Soy algo intangible, invisible, me muevo en y con el aire, me deslizo, vuelo, fluyo. Soy un alma viva que vagabundea, errática, perdida. Siento ecos y voces a montones, de toda la ciudad, de muchas personas vivas, y percibo su presencia, sé dónde se encuentran. Me siento omnipresente, como un Dios. Soy libre, no tengo hambre, ni sed, ni frio. Pero mi limitación me mortifica. Soy mente sin cuerpo, sin capacidad física, no puedo levantar el mas mínimo peso, ni hacer volar la más mínima pluma, pero llevo el peso de mi pena muy hondo, en alguna parte de mi ser.
Cuántas cosas no te dije!. Cuántas cosas no hice!. Cuántos besos no te di!. Y ahora estoy a tu lado siempre. Te veo, te siento, te escucho, pero soy incapaz de que te des cuenta de que aquí estoy, de que todavía existo. Ésa es mi pena.
No sé cuanto tiempo aguantaré a tu lado, es doloroso. Y hasta cuando soportarás tu soledad por mi recuerdo?. Cuando estés preparada para estar con otra persona no podré verte, será demasiado ver como alguien te posee. Cuando ése dia llegue marcharé lejos, a cualquier otra parte.
Si pudiera escribirte te contaría esto mismo, qué soy ahora y que es lo que quiero, si pudiera hablarte te diría que te quiero y que cuides mucho de nuestro hijo, y si pudiera tocarte te amaría, te abrazaría, te besaría....pero no puedo. Quizás con el tiempo le encuentre sentido a lo que soy, si no lo hago, espero que exista una cuarta vida.

1 comentario:

Esther dijo...

Una historia casi palpable, enhorabuena! Me cautivaste!